Generales

Venir a Castrojeriz es como volver a mis raíces castellanas, aquí me siento más como en casa

There are no translations available.

Margarita Jané Santamaría Pediatra y presidenta de la Fundación Homac

Margarita Jané en la escalera de su posada y en la entrada de la bodega de Emebed, donde sus huéspedes pueden descubrir el encanto que esconden los rincones de su acogedora casa. Jesús J. Matías

¿Qué tiene Castrojeriz que ha cautivado a esta mujer?¿Qué labor lleva a cabo la  Fundación Homac? En un viaje Barcelona-Burgos-Etiopía, la pediatra nos abre las puertas de su posada para detallarlo.

Refugiada tras una fachada de piedra con amplios ventanales, típica estampa de casa castellana, Emebed (que en amárico, lengua oficial de Etiopía, significa la señora de la casa) se despoja de esta apariencia de hogar castizo y rural cuando Margarita Jané -propietaria junto a su marido, Jordi, de este hospedaje de ensueño- nos abre sus puertas.
Reformada con el objeto de transmitir quietud, hospitalidad y confort, pero conservando las máximas características estructurales que el indefectible paso del tiempo ha permitido en una casa de pueblo burgalés, la posada evidencia el cuidado por el detalle y la atención minuciosa al huésped en cada una de las diez habitaciones que ofrecen un turismo particular, de exquisito trato y solícita cortesía. Emebed es
Margarita, de madre burgalesa nacida en San Millán de Juarros, ejerce como médico en Barcelona, donde vive junto a su marido y sus hijas, además de presidir la Fundación Homac y, ahora, regentar la posada Emebed. En sus visitas a Burgos salía con la pandilla de su prima, de entre cuyos amigos destaca la gran amistad que le unía a José Manzano, Santino, -cooperante burgalés fallecido el 21 de agosto de 2006, en el accidente ferroviario de Villada, en Palencia- con quien había mantenido el contacto a pesar del tiempo y la distancia, y retomó la relación hace unos diez años.
«Venir a Castrojeriz era, de alguna manera, como volver a la parte de las raíces castellanas. Burgos también me gusta, pero me sentía más como en casa aquí. Una vez falleció (Santino), vine un par de veces al pueblo, y pensé: ¿y si acabamos de echar el ancla de verdad?. Yo empecé a venir por José, José ya no estaba, y yo quería vincularme al pueblo de alguna manera. Y me ancantó la casa. De hecho, nuestra intención de cara al futuro es vivir aquí seis meses, de mediados de abril a mediados de octubre, y viajar otros seis meses por el mundo. Aspiro a que esto sea autosuficiente y sostenible, porque estoy muy contenta con este proyecto y con el comienzo que hemos tenido» relata Margarita, para quien Emebed tiene un valor simbólico por la relación que le unía a Santino, ya que como ella misma cuenta, no ha sido la iniciativa empresarial ni la intención de recuperar la inversión realizada en la posada la base de este proyecto, porque «quería hacer algo que tuviera vida, pero no lo hicimos pensando en el negocio, sino con el cariño de que Emebed fuera como una casa».

La Fundación Homac

El propio Santino fue quien, en un viaje a Barcelona, propuso a Margarita que visitase con él Etiopía, en el 2001. «Primero empecé a ir a Etiopía con él, cuando era época, porque él pasaba 4 o 5 meses allí y otros 4 o 5 meses llevaba el albergue en el pueblo. Gracias a eso pude conocer a las clarisas y a la gente de allí», relata Margarita, que ahora preside la Fundación Homac, organización apolítica, laica y no lucrativa, constituida en el año 2004 con el objeto de financiar, subvencionar y recaudar fondos para la elaboración de proyectos de cooperación e investigación para el desarrollo del Tercer Mundo , así como para promocionar el voluntariado, y cuya misión radica en dar una oportunidad a los más desfavorecidos para que puedan valerse por sí mismos, mejorando su educación, su situación sanitaria y sus condiciones de vida, respetando siempre su cultura.
Margarita viaja dos veces al año a Etiopía -país donde actúa principalmente Homac, aunque su presencia también se ha extendido a la India y Madagascar-, una en febrero para identificar posibles proyectos, y otra en Noviembre para visitarlos y comprobar su estado. La Fundación trabaja con congregaciones religiosas asentadas en el país africano, que son quienes trasladan las necesidades de los etíopes a Homac para que pueda prestarles ayuda de la mejor manera posible, ya que son estas comunidades las que conocen la situación de primera mano y el modo de vida del país.
«Hay gente que va y quiere montar una organización, pero muchas veces lo que hace es montarse un chiringuito, porque no es tan fácil. Nosotros tenemos auditorías, pasamos cuentas... También hay gente que aunque es verdad que lleva dinero, quieren hacer una hacer una casa según su idea y concepto, eso es otra cosa que hacemos mal. Vamos a colonizar de nuevo, y no. Los etíopes conocen el terreno y lo que hay que hacer es construir las casas según su cultura, que las construyan ellos y pagarles un sueldo por hacerlo», explica Margarita ante la ingente cantidad de iniciativas de personas que visitan África y se les ocurre una idea similar.
Este contexto es el caldo de cultivo de un sinfín de organismos que generan mucha desconfianza en quienes se plantean realizar una donación en alguna fundación, por eso Margarita dilucida que «nuestro éxito es que somos muy cercanos y justificamos hasta el último céntimo. Yo no cobro por mi trabajo, ni voy allí a pasearme, hablo con las congregaciones religiosas y ellas me piden lo necesario. Si tus colaboradores te conocen te siguen apoyando, y a nosotros no nos han dejado de apoyar porque nos conocen. A mí según me mandan 2.000 euros, en cuanto hago la transferencia les mando una copia, y cuando llega allí les pido que me hagan un recibo de que les ha llegado el dinero. Lo trabajamos, la verdad, para que la gente, ya que son sus ahorros, sepan a qué están destinados. Les fidelizamos justificándolo todo».
Para ser consciente de como se vive en Etiopía, Margarita pasó un año con su marido y sus hijas allí, y pudo comprobar personalmente al alcance de la ayuda que la Fundación Homac proporciona en Etiopía. «Los pequeños proyectos, como estamos haciendo nosotros, no alcanzan el nivel de las grandes organizaciones. Ahora, por ejemplo, hacemos 19 casas, por lo que el impacto es pequeño. Pero las 19 familias, multiplicadas por los hijos que tienen, van a tener un techo donde cobijarse, porque antes no lo tenían», precisa, orgullosa, Margarita. Homac proporciona ayudas a la construcción de viviendas, escuelas, y un comedor infantil; mejoras en los sistemas de regadío y suministro de fármacos; manutención de huérfanos y ayuda a las familias entre otras actuaciones.

 

Castrojeriz recuerda a Julián Campo y José Santino Manzano siete años después del accidente de Villada

There are no translations available.

Los dos cooperantes fallecieron cuando volvían de realizar un tramo del Camino de Santiago

Castrojeriz rindió homenaje un año más a los dos cooperantes burgaleses Julián Campo y José Santino Manzano que fallecieron en el accidente de tren de Villada (Palencia), cuando regresaban de realizar un tramo del Camino de Santiago el 21 de agosto de 2006. Desde entonces, la localidad burgalesa realiza todos los años un sencillo acto en el Hospital de Peregrinos de San Antón, con una Misa de campaña en memoria de los fallecidos, pasadas las 19 horas, y un concierto de José María Maldonado, cantautor sevillano con ocho discos editados del Camino de Santiago.

Este miércoles, día del aniversario, también las clarisas ofrecerán su Eucaristía de ocho de la mañana por los dos cooperantes. Un recuerdo que todos los años realizan los vecinos de la villa jacobea, “acompañados por familiares y amigos llegados desde distintos puntos de España, como Salamanca, Madrid y Valladolid que todos años se acuerdan”, explicó a Ical, Ovido Campo, hospitalero de San Antón y hermano de uno de los fallecidos.

Un homenaje que pretende “mantener el espíritu de Julián y Santino en esta fecha”. El párroco de Castrojeriz, Enrique Alonso, destacó en la homilía de la Misa celebrada precisamente “ese espíritu y voluntad” de los dos burgaleses, que “está dando un fruto de admiración y reconocimiento, y también un reto de todos vosotros de realizar una proeza como ellos y siempre que proyecte la palabra y el espíritu de Dios con el que ellos se encontraron y que fue la motivación”.

Julián Campo, primo del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, fue voluntario de causas humanitarias en la India y hospitalero voluntario de albergues del Camino de Santiago en las provincias de Burgos y León. Además, era hermano de Ovidio Campo, conocido estudioso de la ruta jacobea y escritor de libros sobre el Camino, que fue el organizador de este homenaje, ya que hoy es el hospitalero del albergue de San Antón.

José Santino Manzano era hermano de Rosa de Lima Manzano, quien fue directora general de Tráfico y que también falleció en un accidente, esta vez de helicóptero, el 30 de junio de 1988.

El accidente ferroviario ocurrido el 21 de agosto de 2006 en Villada (Palencia) costó la vida a siete personas y provocó heridas a un centenar, todos ellos pasajeros del tren Vigo-Hendaya que hizo su entrada en la estación de la localidad palentina poco antes de las cuatro de la tarde

 

Fuente: www.abc.es
 

La Junta impulsa la rehabilitación de 2.275 viviendas en la provincia de Burgos

There are no translations available.

El director general de Vivienda visitó el Área de Rehabilitación del Centro Histórico de Castrojeriz

20.08.13 - 14:26 - MARÍA ORIVE

El director general de Vivienda, Arquitectura y Urbanismo, Ángel Marinero, visitó hoy el Área de Rehabilitación del Centro Histórico de Castrojeriz, en la provincia de Burgos. Esta actuación se inscribe dentro del Programa de Áreas de Rehabilitación que está impulsando la Junta en colaboración con otras administraciones y que supone el acondicionamiento de 58 Áreas de Rehabilitación Integrada de casi 15.000 viviendas en los pueblos y ciudades de Castilla y León.

El área de Castrojeriz comprende la rehabilitación del casco histórico de esta localidad enclavada en el Camino de Santiago en torno a la Calle Real. La inversión global en este ARCH asciende a 5.172.372 euros para la rehabilitación de 200 viviendas y la urbanización del entorno urbano. De la inversión global, la Junta aporta 1.350.000 euros, el Ministerio de Fomento 1.892.000 euros, el Ayuntamiento de Castrojeriz 675.042 euros y el resto los particulares. Actualmente, se está actuando en la rehabilitación de las viviendas estando prevista la finalización del 50 % de la actuación a finales de este año y el acondicionamiento global a finales de 2014.

En la provincia de Burgos, la Junta de Castilla y León, en colaboración con otras instituciones, está impulsando la rehabilitación de 2.275 viviendas con una inversión global superior 57,9 millones de euros a través del Programa de Áreas de Rehabilitación que tiene como principal objetivo la recuperación de nuestros pueblos y ciudades mediante el acondicionamiento de edificios y entornos urbanos. El Programa en Burgos contempla siete Áreas de Rehabilitación de las que dos están terminadas: Belorado y Río Vena. En ejecución están Atapuerca, Burgos-Centro Histórico, Melgar de Fernamental y Miranda de Ebro-Centro Histórico.

En Castilla y León, se están desarrollando ya un total de 58 Áreas de Rehabilitación, de las que 24 ya están terminadas. En el cómputo global, estas actuaciones suponen el acondicionamiento de 14.137 viviendas en ciudades y pueblos del mundo rural.

 

 

Verano en el convento

There are no translations available.

18 monjas dan vida a este monasterio burgalés del siglo XIII en el que Internet ‘convive’ con las rejas. La visita a Brasil de Francisco la siguieron por la web. «Es el Papa que necesitábamos»

15.08.13 - 11:00 - ANTONIO CORBILLÓN

Nuestra vida es como las raíces, no se ven pero están ahí, alimentando». Los verdes ojos de sor María Jesús brillan al otro lado de la reja al expresar con esta metáfora su existencia de clausura junto a sus 17 hermanas en el monasterio de Santa Clara de Castrojeriz. Situado a mil pasos exactos del centro de este pueblo burgalés, parada y fonda obligada en el Camino de Santiago, la vida intramuros del convento parece estar un poco menos alejada durante estos días en los que la naturaleza llama a sus puertas de diversas formas. El resto del año, esa distancia suele parecer mucho más larga por expresa elección de sus moradoras. «En verano se nota más la relación con los de fuera y en agosto es raro que no haya visitas. Tal vez algún peregrino... Pero a veces pensamos que ya se irán y volveremos a nuestra tranquilidad». Sor María Jesús habla desde el otro lado de la reja acompañada de la abadesa, la hermana Natividad, aunque nacida Teresa en la vida civil. Una de las primeras renuncias de una clarisa es a su pasado mundano, y el cambio de nombre es una prueba. Lo de mudar el nombre es una decisión desde la «libertad individual» que no ha sentido sor María Jesús, que lleva la mitad de sus poco más de 40 años en la orden. Ella representa el eslabón entre un pasado cercano de crisis de relevo vocacional y un futuro que busca despejar dudas para que la cadena de entrega y renuncia de estas religiosas pueda celebrar 700 años en Castrojeriz (están aquí desde 1326). Cuando llegó ella en 1992 acabó con 17 años seguidos sin savia nueva para regar las raíces del convento.

Para el visitante este primer contacto con reja de por medio tiene un aura de invasión de un espacio vedado. Da pudor incluso pedir permiso a la comunidad para que abra la reja y, tras los barrotes, salten otros ‘cerrojos’. La complicidad del exalcalde de Castrojeriz y pionero en promover la ruta jacobea, Eduardo Francés, ayuda a despejar el camino. Es uno de los que mejor conoce a la comunidad (una prima suya forma parte de ella). «De vez en cuando hago de taxista cuando tienen que hacer alguna gestión en Burgos o una visita médica», comenta. Es a Eduardo a quien la abadesa acaba confiando la llave que permitirá franquear la zona del compás, término monacal para nombrar ese espacio de transición desde el exterior.

En la charla previa, sor Natividad y María Jesús tratan de explicar algunos porqués siempre difíciles de entender desde ‘el otro lado’ y que se resumen en la propia elección de la santa italiana Clara de Asís, que en 1211 se fugó de casa para cumplir con el mandato divino que ha marcado a la orden estos 800 años: el privilegio de ser pobre. «Ahora parece inconcebible que una joven se plantee esta vocación, pero el Señor sigue llamándonos –reflexiona sor María Jesús–. Y son llamadas para romper con lo vivido porque la vida contemplativa exige eso: romper con todo». Pero, ¿hasta dónde llega ese abandono de lo humano? «Yo sé que están muy bien informadas de casi todo, ¿cómo se enteran de lo que pasa fuera?», tercia en la charla Eduardo Francés. La abadesa sonríe cómplice y confiesa que, desde que la hermana María Jesús ha avanzado en el manejo de Internet, se ha abierto una nueva ‘ventana’ al exterior para todas. Por supuesto marcada por esa contención. «Internet tiene sus peligros pero te da la opción de elegir las noticias», afirma. «Tratamos de combinar las novedades con el voto de clausura. Tiene que haber una distancia desde la libertad», remacha la abadesa. Hasta ahora se limitaban a prensa religiosa, algunos ratos en que la madre abadesa enchufaba la Cope y y la misa del domingo en la tele «para las mayores». Ahora incluso han seguido la visita papal a Brasil por la web de la televisión vaticana. «Es el Papa que necesitábamos, hasta nosotras estábamos susceptibles del cambio pero fíjese ¡incluso ha elegido el nombre de Francisco!» (su orden ‘hermana’ masculina), alaba la abadesa, que va camino del medio siglo de vida monacal.

Es agosto y la luz exterior lucha por colarse y hacerse sentir en cada resquicio, en cada ventanal, en cada claustro, por muy cerrado al mundanal ruido que sea este lugar. En esta hermosa mañana de martes y 13 no hay espacio para supersticiones paganas y en el ambiente de esta orden de «clausura contemplativa» se respira todavía un aire de ‘divina resaca’. Dos días antes, el domingo 11, han celebrado su día más festivo en honor a su fundadora, Clara de Asís, que falleció tal día en 1253. Inspirada en su paisano San Francisco, también decidió ser rica de su propia pobreza y entregó su vida a la renuncia, la oración y el trabajo interior. El pasado domingo han culminado nueve días de actos litúrgicos e invitados especiales que sus moradoras han vivido como un acontecimiento, un crucero interior vacacional. Porque aquí dentro, lo más parecido a unas vacaciones siempre se vive hacia dentro.

Luz interior

Los muros y pasillos de convento tamizan siempre la vida e invitan a recoger el ánimo. A_caminar de puntillas. A media mañana, la jornada monástica ya ha vivido su primera y básica ocupación: la Eucaristía (8:30 horas). Aunque el día empezó mucho antes, con los laudes matinales. El resto del tiempo se reparte en las labores que permiten la autosuficiencia económica, como su muy apreciada repostería. La dulzura del obrador se anuncia sola en el pasillo de acceso. Allí oficia de jefa de cocina sor Amelia, a la que ayuda Margarita, una de las dos últimas incorporaciones a la comunidad llegada desde Paraguay, junto con Teresia, que vino de Kenia. De ambas, que rondan la treintena, dice la abadesa que «viven la fe con esa pureza que nosotras teníamos... hace 50 años». La crema pastelera de los famosos puños de San Francisco, la estrella de su cocina, lo invade todo. «Tienen mucho mejor aspecto cuando salen del horno», promete sor Amelia mientras ofrece una muestra sin hornear.

Una lavandería industrial que da servicio a la residencia de ancianos de Castrojeriz completa los ingresos diarios. Pero no da para más y las sucesivas obras que han acometido han sido posible gracias a patrimonio familiar y donaciones. Nunca han pedido ayuda pública para «no someternos a nadie», advierte María Jesús. La enorme huerta, que parece mucha finca para tan pocos brazos, acaba de llenar su despensa. La hermana Teresia, todavía con su tocado blanco de novicia, se esfuerza en atender tanto frutal «cien por cien natural, sin pesticida ninguno».

La oración, previa a la comida, reúne a toda la comunidad en el coro alto. Sor Pura, en el convento desde hace 61 años no tiene muy claro eso de las fotos y se aleja apoyada en su muleta «¿qué pintamos nosotras en un diario?», pregunta. Por contra, la joven Margarita lucha por llegar corriendo desde la cocina tras cambiar el mandilón por el hábito. Distintas sensibilidades, siempre desde la armonía, pero que deben luchar contra un futuro incierto. A pesar de su elevada media de edad, son muy cautas en la captación de novicias. Prefieren no pronunciarse frente a fenómenos cercanos como las veroniquesas de Lerma, una escisión de su orden que ha reunido en pocos años a más de 200 novicias, muchas de ellas universitarias. Como todo, fían el futuro a la voluntad de Dios. «Seguiremos si el Señor quiere. Y, si no, la última que apague la luz», remata sor María Jesús.

 

Una decena de nuevos negocios vinculados al Camino dinamizan la economía de Castrojeriz

There are no translations available.

Magnífica vista exterior del antiguo hotel Puerta del Monte, ahora rebautizado
I.P. / castrojeriz
Castrojeriz se ha propuesto volver a deslumbrar. Tras varias décadas de ostracismo, visible solo para los miles de peregrinos que la cruzan, en los últimos años y al amparo del  Área de Rehabilitación Integral (ARI) y las nuevas normas urbanísticas, que facilitan la rehabilitación de sus viviendas sin las trabas anteriormente impuestas por Patrimonio, se ha desatado un boom que está logrando dos efectos: el arraigo de la población y la creación de empleo.
En estos momentos, están en marcha una decena de proyectos vinculados al Camino de Santiago, cuyo espíritu sobrevuela en la villa castreña, no en vano es una de las paradas más destacadas de toda la ruta, que cruza la localidad longitudinalmente a lo largo de más de 1.500 metros, lo que la convierte en la travesía más larga de toda la ruta jacobea.
Y es a lo largo de esa calle Real y su entorno donde se concentran los negocios de hostelería, turismo rural y albergues de peregrinos que están en marcha, unos más pronto en entrar en servicio que otros, pero todos centrados en el dinamismo que genera en la villa el peregrinaje hacia Santiago de Compostela, movimiento que institucionalmente también se reflejará en el centro de las peregrinaciones, enmarcado en el Plan de las Cuatro Villas de Amaya, que se ubicará en la iglesia de Santo Domingo, cuyas obras de restauración están a punto de finalizar.
Por su envergadura y su trayectoria anterior, el hotel Puerta del Monte está llamado a convertirse en un lugar de referencia en el Camino de Santiago. Eso es lo que pretende el empresario Ovidio Campo, que ha colgado su negocio textil en la percha y se ha colocado el delantal para librar una nueva batalla entre cacharros, literas y cañas. El Puerta del Monte ya no es Puerta del Monte, es Iacobus, Santiago en latín. Pero sigue siendo el majestuosos caserón del siglo XIX que ofrece unas vistas increíbles y en el que Ovidio y su socio, Santiago Paciano, están poniendo el alma. De todos es sabida la pasión jacobea de Campo y también por la hostelería. Ahora, unidas en una sola vocación, se enfrenta a un nuevo reto profesional en Castrojeriz, la localidad que, a su juicio, es la que mejor refleja el espíritu jacobeo de todo el trayecto. En los últimos meses, desde que se hizo cargo del hotel-restaurante, se ha dedicado a lavarle la cara, a estampar el sello jacobeo en sus paredes, antes inmaculadas y ahora llenas de recuerdos, fotos, cuadros... que Ovidio conservaba en su ‘casa museo’ de Burgos. Y lo más importante, ha cambiado el concepto de hotel decimonónico que era este establecimiento para darle un toque absolutamente jacobeo. Así, ha retirado camas, lámparas que olían a rancias y ha convertido las habitaciones en estancias de un ‘lujo humilde’ para los peregrinos. De las 18 plazas que tenía en hotel se pasa a 40, distribuidas en dos habitaciones individuales, seis dobles, una triple, tres cuádruples y dos habitaciones especiales (unas con literas y otras con camas). Todas con sus baños, algunos ‘imponentes’ baños, y wifi. Y todo, añade por un precio asequible.
El establecimiento mantiene el restaurante y la cafetería, de la que destaca su rincón Chanel, dedicado al torero Antoñete, con fotos y recuerdos del maestro.
El hotel tuvo sus años de esplendor, pero en los últimos, las sucesivas malas gestiones, acabaron por pasar facturas a las instalaciones y a sus arrendatarios. Las condiciones de dejadez que han encontrado los nuevos ‘inquilinos’ ha supuesto un trabajo extra y una inversión en torno a 100.000 euros para hacer que todos sus rincones luzcan con brillo. Campo y Paciano han hecho, por el momento, 7 contratos que en los próximos meses pueden incrementarse, todos los trabajadores prácticamente, son vecinos de Castrojeriz.
Además, Ovidio completará este proyecto con la apertura de una cervecería ‘made in spain’ en los bajos del Iacobus, siguiendo la filosofía de las cervecerías irlandesas. Por el módico precio, se servirá caña y una tapa de productos típicos españoles. Quiere que esta cervecería sea un escaparate de los alimentos y comidas españolas. El Iacobus se inaugura mañana, festividad de San Isidro, con la presencia del presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera.
Pero no es el única empresa en marcha. Es más, hay un nutrido grupos de foráneos que ha decidido echar raíces en Castrojeriz, desde el italiano Mau, con su casa museo, los australianos de la casa rural Gramaville o los catalanes que han decidido cumplir en la villa sus sueños que contribuyen a favorecer la economía de la villa.
Así, un matrimonio catalán ha vuelve a poner en marcha el hotel La Cachava, otro construye un albergue que se llamará Ultreia, con 28 plazas (Aunque vive en Barcelona, José Antonio Medina es palentino y su mujer, burgalesa), y otra catalana Margarita Jané Santamaría abrirá el próximo 1 de junio la posada Emebed, que en amarico (lengua oficial de Etiopia) significa la casa de la señora. Cuatro años ha tardado Jané en terminar este proyecto, que ha supuesto la rehabilitación de una de las casas con la fachada más hermana de Castrojeriz, enclavada en plena Plaza Mayor.  Y si por fuera llama la atención, por dentro es todo  un  lujo. Cuenta con 10 habitaciones con baño y wifi, algunas triples, y un par de ellas apartamentos cuádruples  para acoger un total de 29 plazas. También la puesta en marcha de este establecimiento ha supuesto la contratación de dos personas.
En principio, la idea de Margarita Jané es atender la posada ella misma, lo que supondrá que estará yendo y viniendo a Barcelona los fines de semana. En agosto, su mes de vacaciones -tanto ella como su marido son médicos- estará en la villa y en un futuro su intención es pasar aquí seis meses al año y otros seis «por el mundo». Y es que Jané es una persona muy comprometida y viaja con frecuencia a Etiopia con su marido para llevar a cabo labores humanitarias a través de la Fundación Homac que preside ella misma.
¿Qué tiene Castrojeriz para haber cautivado a esta mujer? No hay mucho misterio, familia y amistades. Su madre es burgalesa y desde niña ha pasado largas temporadas en esta tierra. Ella misma cuenta que de su cuadrilla burgalesa era José Manzano, Santino, a quien algunos veranos ayudaba en la atención a los peregrinos. También fue Santino quien la animó a viajar a Etiopia y cuando éste murió junto a Juan Campo en un accidente ferroviario en la provincia de Palencia, Margarita decidió, en parte para honrar su memoria, adquirir la casa y convertirla en una posada jacobea.
A esta posada se unirá también la próxima apertura de una casa rural en la calle Real, cuyo proyecto está finalizado, según reza un cartel en su fachada. Más retrasado está otros proyecto, en este caso de la familia Luengo, se trata de un bar restaurante que está en estos momentos en obras; hasta el próximo año no está previsto su apertura.
 

Seite 7 von 23