Cultura500 Iglesias Invierten 700.000 euros en blindarse con alarmas

La instalación de sistemas de seguridad comenzó en los 80, tras los expolios de Erik ‘El Belga’. Después de los robos de 2005, muchos templos también los han colocado

La Iglesia de San Juan de Ortega ha instalado cámaras de seguridad.

Ángel Ayala
Iñaki Elices / Burgos

Erik ‘El Belga’, el más famoso ladrón de arte religioso del mundo, puso de manifiesto en los años 70 que si la Iglesia quería conservar los numerosos tesoros que cobijan sus templos sus representantes terrenales debían hacer algo más que rezar o encomendarse a Dios. Sus innumerables robos a lo largo y ancho de España -también actuó en Burgos robando por ejemplo los tapices de la Iglesia de Castrojeriz- demostraron que una simple puerta de madera y una cerradura no eran obstáculo suficiente para expoliadores preparados, que trabajaban por encargo y con unos métodos a los que no se resistía casi ninguna obra de arte.
Su presencia en España, o la de miembros de su equipo, representó una amenaza constante para la Iglesia. Una psicosis general se extendió por todas las parroquias con objetos de valor entre sus paredes y fueron los años en que comenzaron a instalarse los primeros sistemas de seguridad en los templos de los pueblos, según subraya Juan Álvarez Quevedo, delegado diocesano de Patrimonio de Burgos.
En toda la provincia de Burgos hay 1.620 iglesias, incluidas las ermitas, y de ellas 1.400 están abiertas al culto. Pues bien, desde principios de los ochenta, una tercera parte de ellas, cerca de 500 -según datos de la Diócesis- se han provisto de sistemas de seguridad para ahuyentar a los ladrones. La mayoría han colocado alarmas conectadas con el puesto más próximo de la Guardia Civil, aunque alguna, con más recursos económicos, ha montado incluso un dispositivo de cámaras de vigilancia. Es el caso de San Juan de Ortega, muy próxima a la capital.
El desembolso para el montaje de esos sistemas no ha sido baladí. Cada parroquia -porque son éstas las que financian su colocación, no el Arzobispado- se gasta una media de 1.400 euros. Por tanto, desde los años 80 esas 500 parroquias han invertido en torno a 700.000 euros en blindar sus templos. Casi nada. El pasado año, la Junta de Castilla y León financió con dos millones de euros la colocación de alarmas en un millar de edificios de la Comunidad, entre ellos religiosos. En virtud esas ayudas, 42 templos burgaleses instalaron en 2007 sistemas de seguridad.
Pero aún quedan muchos por asegurar. En algunos casos su blindaje no es urgente, pues no contienen obras de arte de mucho valor o están situados en importantes núcleos de población, pero hay 150 edificios que sí requieren la colocación inmediata de alarmas, según declara el propio Álvarez Quevedo.
En los años 80, para salvaguardar las obras de arte de las iglesias más vulnerables, se abrieron tres vías de actuación. Una de ellas fue la instalación de las mencionadas alarmas. Pero en otros sitios, con menos recursos económicos, se optó por otros sistemas. Uno de ellos fue el trasladado a Burgos de las obras de arte situadas en templos de pueblos abandonados o casi abandonados. De hecho, la recogida de esos objetos -en su mayoría retablos- fue la que dio lugar al denominado hoy día Museo del Retablo, situado en la Iglesia de San Esteban, en la ladera del Cerro de San Miguel, que ha estado cerrado durante dos años pero que este verano tiene sus puertas abiertas al público. Otras obras han sido colocadas en parroquias de nueva creación, en su mayoría en la capital.

Fuente: www.diariodeburgos.es

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