DIOS NO ES INOCENTE

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DIOS NO ES INOCENTE

Mensaje por Invitado » 01 Ene 2010, 19:58

Después de la Segunda Guerra Mundial dio la impresión de que la religión iba a quedar reducida a una reliquia del pasado y a una práctica privada y familiar sin apenas impacto social. Especialmente en Europa parecía que la utopía de la vida plena y feliz podría alcanzarse en este mundo, en Occidente, con el disfrute de la sociedad de consumo, y en Europa oriental, gracias a la edificación del socialismo. La llegada de la crisis económica a mediados de los años setenta puso de manifiesto las contradicciones de ambos modelos y dio alas a los que aún combatían contra una moral laica y un mundo sin Dios. Empezaba una contrarrevolución fundamentalista que iba a inundar buena parte del planeta. Los fundamentalistas de cualquier religión defienden que sus textos sagrados son la expresión literal de una Verdad Absoluta inspirada directamente por Dios y se comprometen en una lucha por conseguir que tanto la vida social como la política respondan a esas verdades inmutables y eternas. Los males sociales tienen como causa el pecado y el alejamiento de Dios -una idea bien medieval-. Las soluciones hay que buscarlas en Dios porque sólo en Él hay respuestas seguras. Es ésta una visión del mundo un poco "colectivista": no importan ni el origen étnico, ni el familiar, ni el social. Las convicciones religiosas y el modo de vida sirven de argamasa social y diluyen las diferencias. No obstante, pronto se descubre en sus programas una fuerte nostalgia del pasado y lo que podríamos calificar de un "igualitarismo de derechas". En muchos lugares los fundamentalistas están firmemente en contra del aborto y la homosexualidad, exigen el mantenimiento de la familia tradicional y de un sistema educativo que expulse de las aulas el darwinismo y cualquier interpretación del mundo ajena o contraria a los textos sagrados.

La religión, durante largos periodos de la historia de la humanidad, ha sido un eficaz instrumento de dominación
¿Por qué se mantienen aún hoy las religiones en la conciencia de los seres humanos cuando parece que son abiertamente contradictorias con todas las certezas del mundo actual? La respuesta es tan compleja como compleja es la realidad social en la que vivimos. En el mundo actual hay más de mil millones de personas en una situación de pobreza desesperante, el analfabetismo sigue siendo una plaga en muchos lugares y en amplias zonas del planeta los gobiernos y las clases dirigentes siguen confiando en la religión como mecanismo de control social, por lo que favorecen y financian su difusión. La familia constituye también un semillero fundamental de nuevos creyentes. Su impacto sobre niños y jóvenes es muy grande, sobre todo si la religión familiar es también la socialmente dominante. Esta doble presión es casi irresistible, una auténtica jaula de hierro de la que es difícil escapar. El mejor ejemplo de lo dicho es el mundo islámico actual, en el que se juntan todos los factores del problema: un escaso impacto del liberalismo político y de la modernización socioeconómica, frecuentes crisis políticas motivadas en parte por un conflicto crónico con Occidente y una religión que impregna desde hace muchos siglos toda la vida social. Es en el mundo islámico -y en Estados Unidos- donde el integrismo ha encontrado más adeptos. El texto coránico está más allá del tiempo, de las especificidades culturales, de los cambios sociales y de los contextos políticos. Su interpretación y su aplicación no pueden ser objeto de ninguna aclimatación ni adaptación. Las disposiciones coránicas son válidas en todo tiempo y en todo lugar, son universales e intemporales. No se puede tener razón contra Dios. Durante siglos el cristianismo europeo bebió de las mismas convicciones y aplicó idénticas fórmulas. La jerarquía católica tampoco defiende en la actualidad ideas muy distintas: las leyes del Estado tienen que ajustarse al orden natural querido por Dios, que prevalece sobre la inconstante y frágil voluntad humana. Es decir, los obispos se reservan la última palabra sobre la legitimidad del ordenamiento jurídico democrático que no puede ir contra Dios, o sea, contra los intereses de la jerarquía católica.

¿Es o ha sido necesaria y útil la religión? También ésta es una pregunta de difícil respuesta. Todos tenemos una opinión personal a esta pregunta y con frecuencia nuestras apreciaciones no son coincidentes. Planea sobre esta cuestión casi siempre la formación intelectual del que opina. Una mente tan lúcida como la de Richard Dawkins da una respuesta claramente biológica y determinista a la cuestión en su libro El espejismo de Dios. Para él, la religión ha sido una gran derrochadora de recursos materiales y humanos a lo largo de la historia. Aparentemente, millones de personas han muerto por su culpa y es difícil justificar el despilfarro que significan las pirámides de Egipto o las catedrales góticas -si Dawkins se plantease también para qué han servido palacios como el de Versalles, quizá se pondría en la pista de la buena respuesta-.

(...) Las religiones han sido -y son- ideologías, es decir, creencias y conceptos que explican el conjunto del mundo a quienes las sustentan. Como ya demostró Marx, las ideologías no son ni inocentes ni neutrales. Las ideologías son frecuentemente mecanismos de dominación de las clases dirigentes. Éstas presentan sus intereses al conjunto de la sociedad como los intereses de todos para reforzar su hegemonía. La ideología ayuda a la clase dominante a verse a sí misma como detentadora del poder y de la riqueza por méritos propios y desarrolla en la conciencia de las clases subalternas la convicción de que viven en un mundo quizá injusto, pero inmutable, en el que es mejor obedecer que resistir. En este sentido, las catedrales y los palacios como Versalles tenían un fuerte valor simbólico, porque expresaban con gran majestad y belleza el poder y la superioridad de la clase dirigente ante las clases dominadas, al mismo tiempo que halagaban la vanidad de las primeras y hacían su vida mucho más confortable. El poder de los símbolos puede ser más efectivo que el de las bayonetas. Ésta ha sido una función clave -aunque desde luego no la única- de la religión en largos periodos de la historia de la humanidad: ser un eficaz instrumento de dominación. Por otro lado, ya sabemos que los muertos atribuidos a la locura religiosa tenían frecuentemente otros asesinos, aunque la religión pudiese servir como coartada ideológica y justificación moral de cualquier atrocidad. Para explicar según qué cosas es más útil la historia que la biología.

¿Y cuál es la utilidad de la religión hoy? En los países económicamente desarrollados y cultos, la física y la biología la han sustituido desde hace tiempo como interpretación del mundo. Las religiones han reconocido su derrota -aunque hay excepciones como Estados Unidos, donde los creacionistas siguen librando una guerra imposible en favor del Génesis- y se han refugiado en su papel de consoladoras del dolor humano y orientadoras morales. En esta última función tienen depositadas sus últimas esperanzas de supervivencia y en este campo siguen considerándose depositarias de una verdad última, intangible, que está por encima de las verdades transitorias, efímeras, ilusorias de la sociedad humana.

Fuente periodística

Invitado

Re: DIOS NO ES INOCENTE

Mensaje por Invitado » 03 Ene 2010, 04:30

La idea de Dios ha aparecido en todas las culturas, en todos los momentos de la historia, no hay una sola civilización que se haya fundado sin rendir culto a uno o varios seres superiores a los que se les atribuye poderes extraordinarios y a los que se invoca en momentos de especial dificultad. Nunca se ha fundado una civilización en la idea de “no Dios”, el ateismo es un contrasentido.
Asimilar la religión a una ideología es, a mi juicio, quedarse en la superficie del problema. Que, digámoslo ya, es un problema antropológico de hondo calado.
El hombre ha ido haciéndose preguntas sobre el universo que le rodea y ha ido dando respuestas en la medida de sus capacidades intelectuales, que no son ni muy grandes ni ilimitadas. Pero las preguntas mas trascendentales y las mas difíciles de contestar no se refieren al cosmos sino al propio hombre, a su interior, a su origen y a su destino, ¿Por qué estoy aquí? ¿De donde vengo? ¿Cuál es mi destino? .
Las ciencias desarrolladas por el hombre van dando respuesta a los interrogantes relativos a la naturaleza material del universo y del hombre. Pero el problema esta más allá, allí donde las preguntas se quedan sin respuesta.... Es en la vertiente espiritual donde se plantean estas cuestiones. Y es en este punto en el que nace la religión como una necesidad de explicar lo inexplicable e incluso lo inconcebible.
Dios ¿es una respuesta a las limitaciones intelectuales del ser humano?, tal vez, pero es una respuesta universal y eterna, y responde a un deseo del espíritu humano de trascender. Hay quien niega al ser humano una naturaleza espiritual, pero esto no merece ser tenido en cuenta porque entonces se estaría negando lo específico del ser humano y lo que le diferencia de los animales, el lenguaje oral, la literatura, el arte, la música, la danza , ....
Deducir de esto que la religión es un instrumento de opresión al alcance de los poderosos, es una visión miope propia del materialismo dialéctico que ha tratado de explicar la historia como lucha de clases. Desde las religiones de oriente, por ejemplo, que tratan de conseguir la felicidad terrenal del hombre mediante la liberación de su materialidad , o los preceptos medievales que reglamentan la práctica de la guerra reduciendo los días para su ejercicio, o las Leyes de Indias que reconocen la existencia de alma inmortal en los indios del nuevo mundo, en realidad ha sido un instrumento de liberación mas que de opresión.
Tal vez estos ejemplos hagan sonreír a mas de uno , pero no debemos caer en la puerilidad de juzgar a la historia con los presupuestos del presente, porque entonces la historia en el futuro no juzgará a nosotros con toda severidad.
Desde el S XIX se ha producido una corriente de pensamiento muy fuerte en la idea de suprimir la religión de la vida del hombre, y lo intenta por todos los caminos posibles, que hoy son muchos y muy poderosos. Hay que estar prevenidos porque lo que en realidad se busca es suprimir la faceta espiritual del hombre, robarle la intimidad del alma . Después de esto, perdidos los valores espirituales, la idea del bien y del mal; el hombre se pierde en las redes del sensacionalismo y se convierte en una materia muy maleable para cualquier experimento social,. Creo que la religión, no solo la cristiana o la católica, sino cualquiera en su ámbito cultural propio, es un bien en si mismo para el desarrollo humano en su integridad, y no un obstáculo.

Invitado

Re: DIOS NO ES INOCENTE

Mensaje por Invitado » 04 Ene 2010, 21:11

Pues para mí el experimento es en el sentido contrario, una cosa es la espiritualidad y otra cosa es la iglesia y dios

lalokillafragil32
Mensajes: 1
Registrado: 21 Oct 2017, 03:41

Re: DIOS NO ES INOCENTE

Mensaje por lalokillafragil32 » 15 Nov 2017, 02:07

Yo creo que Dios es el creador de todas las cosas, no es inocente pero tampoco es culpable, creo que sólo se encarga de dar vida y se hace su voluntad en medida que nosotros hagamos las causas. Recordando las guerras que se han suscitado no ha sido por obra de Dios , ha sido por obra del hombre. He estado revisando primera.guerra-mundial.com y está muy completa la información. Os recomiendo. Imagen

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