Las catedrales de la luz (

Mensajes de peregrinos que realizan el Camino de Santiago a su paso por Castrojeriz
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Diario de Burgos

Las catedrales de la luz (

Post by Diario de Burgos » 24 May 2009, 17:28

| | Tamaño de letra » Aumentar / Reducir Compartir » | | | | Vivir24/05/2009Balconada a la provincia las cuatro villas: Ruta de las Catedrales
Las catedrales de la luz (I)
La propuesta patrimonial de la Cámara y una clase magistral del historiador René J. Payo nos llevan por la senda del conjunto de templos más brillante que flanquean el Camino de Santiago
Olmillos de Sasamón. A la izquierda, torre de la Asunción.
ValdivielsoÁlvaro Melcón
Álvaro Melcón / Burgos / Tierra de Campos


No siempre el Camino de Santiago estuvo delimitado y señalizado. Se peregrinaba a Santiago, sí, pero cada cual lo hacía conforme entendía que debía hacerlo. Tampoco nuestros pueblos se vieron eternamente abocados a luchar por sobrevivir a las migraciones y a la dictadura de las grandes urbes. Más allá, hubo un tiempo en el que florecieron con tal esplendor que llegaron a convertirse en comunidades de nobles y acaudalados comerciantes que gozaron de las mejores prebendas vaticanas, o de los mismísimos reyes castellanos.
En las planicies que dirimen el comienzo de la tierra de campos, en la divisoria de la provincia de Palencia, se alzan numerosas iglesias que aspiraron a ser catedrales, símbolos de la fe de los pueblos, sí, pero también de un esplendor sin parangón subsidiario de la salida a la luz de la sempiterna oscuridad medieval. Los primeros latifundios, el fin de las guerras intestinas y la eclosión del comercio de Flandes dibujaron el perfil de la ruta de las Catedrales, propuesta turística y de dinamización económica lanzada este año desde la Balconada de la Cámara de Burgos.
Esta es la primera etapa de un itinerario que nos lleva hasta la puerta de nueve de las 1.650 iglesias que dependen de la diócesis de Burgos; una clase práctica de patrimonio y arte que recibimos del historiador burgalés René Jesús Payo y que comienza en una de las paradas más señaladas del Camino de Santiago, la Santa Ruta que ya se prepara para el año Jacobeo 2010.

castrojeriz
Sobre un mar de cereal en verde bañado por el sol de media tarde, la silueta del anciano castillo de Castrojeriz prologa que esas tierras llanas, que casi son de campos, esconden la misma esencia de la historia en sus caminos, los mismos por los que se divisa un puñado de peregrinos que, rumbo a Santiago, inician un goteo que pronto será temporal. Algunos ya han tomado posiciones en el viejo pueblo que, cuentan, construyó Julio César, arrasaron los árabes y reconstruyeron los nobles castellanos. Tienen un mapa en la mano y miran, sin hablar, cómo la majestuosa silueta de la Colegiata de Nuestra Señora del Manzano eclipsa los mortuorios reflejos del atardecer.
Frente a ellos se yergue uno de los edificios burgaleses más importantes del siglo XIII, pionero en la ruta y erigido siguiendo trazas protogóticas. Otrora fue templo gobernado por una abadía regular dependiente directamente de Roma. Como tantas, sus derechos de patronato fueron cedidos a una familia de nobles a finales del XV que perpetuó una labor de mecenazgo ahora materializada en un impresionante patrimonio mueble. Los Condes de Castro, familia de la que descienden los Duques de Medinaceli, legaron al templo obras pictóricas de Bronzino y Meng, cumpliendo así con la inclinación de los nobles de la época por los maestros italianos.
Aún antes se había esculpido en piedra la imagen de Nuestra Señora del Manzano, ahora custodiada en una capilla barroca del interior, que inspiró, entre otras vírgenes, las Cantigas de Alfonso X El Sabio. Por su enorme catálogo patrimonial y por su privilegiada ubicación en una de las paradas capitales del Camino, la Colegiata luce un aspecto sano, contundente y próspero. No todos los templos de nuestra ruta transmitirán la misma sensación.
A pesar de que los historiadores lamentan que no se conservaran cuando aún era posible, las labores de puesta en valor del templo se centran ahora en la retirada de las ruinas, en el más estricto sentido de la palabra ruina, de lo que fueron las residencias de los canónigos y el servicio de la colegiata, construcciones adosadas al templo en el siglo XVIII que a estas alturas del mes de mayo ya son historia. Escrita.
Camino de la villa de Grijalba, en tiempos próspera y acaudalada y hoy sumida en un apacible retiro, la Iglesia de San Juan, también en Castrojeriz, parece despedir al peregrino desde el flaco de un camino que su figura sume en sombras. Su planta de salón la convierte en la decana de las muchas hallenkirche de la comarca, templos de inspiración nórdica que tienen en sus directrices arquitectónicas su nexo común. De éstas, es la más anciana. Comenzó a erigirse a finales del XV, pero ha transcendido el paso de los siglos con envidiable éxito.

grijalba
La Iglesia de Nuestra Señora de los Reyes impacta. Mucho. Se alza sobre los límites de la población, hoy ausente, y el silencio sepulcral que reina en la villa lo remata una línea de horizonte tan limpia como una cartografía fantasma. Sus enormes dimensiones tienen, cómo no, una explicación histórica que, en realidad, son dos.
La continua y acentuada prosperidad de Grijalba en la transición del medievo al renacimiento fue tal que sus antiguos templos se quedaron pequeños. Incluso la vieja iglesia construida en piedra caliza blanca a la que la localidad debe su nombre. A aquella la llamaron, en tiempos, elclesia alba, terminología que derivó en su nombre contemporáneo. Se planificó una nueva iglesia con aspiraciones catedralicias capaz de ofrecer puntual culto a una población creciente, una adaptación rural de las líneas maestras de la Seo capitalina. Al igual que Nuestra Señora del Manzano, ya estaba en construcción en el siglo XIII y se cuenta entre las más antiguas de la provincia.
Su imagen hoy habla sola. La suerte de cualquier templo depende intestinamente de la suerte del pueblo en el que está levantado. De Grijalba han desaparecido las grandes comunidades religiosas, las estirpes de comerciantes y los heraldos que anunciaban señores de alta cuna. Y Nuestra Señora de los Reyes parece haber entristecido.
Su condición tectónica es buena, no corre ningún riesgo estructural, pero el tiempo ha marcado profundas arrugas en su rostro que le dan un carácter épico a sus ya de por sí considerables dimensiones. El responsable de Patrimonio de la diócesis de Burgos, Juan Álvarez de Quevedo, fue párroco de estos pagos y conoce bien las condiciones de la Iglesia. «Llegó a cerrarse porque corría riesgo de venirse abajo, pero hace 25 años, cuando aún no se habían dirimido las competencias en materia de Patrimonio, se hizo una intervención integral que logró salvarla. Hay elementos exteriores que están en muy mal estado, como el rosetón y la portada Sur, pero sigue teniendo una gran calidad y su tamaño llama poderosamente la atención», valora.
A fe que Álvarez de Quevedo no miente. Resulta complicado alejarse de Nuestra Señora de los Reyes, en el camino hacia Melgar, sin volver la cabeza para comprobar que, en la distancia, sigue siendo majestuosa. Y que sigue en pie, siete siglos después.

melgar
de fernamental
Entre templo y templo, no resulta difícil elevar la vista para ubicar, cualquiera que sea nuestra disposición, la gran Peña Amaya, el techo geográfico de la comarca, lo único que hay entre las iglesias de la ruta y el mismísimo cielo.
En los castros catalogados de la Peña está la prueba de que Melgar, como otros vecindarios de la parroquia, bien pudiera haber sido asentamiento desde tiempos milenarios, pero el despegue de la localidad no responde a patrones diferentes a los del resto de la comarca. Sí es algo más peculiar su templo de bandera: la Asunción de Nuestra Señora. Todo un superviviente, todo un museo que bien merecería un capítulo aparte.
También se deseó grande, capaz de albergar y representar el crecimiento de la población, pero su construcción, que se inició en las postrimerías del siglo XV, fue paralizada casi de inicio y no se pudo retomar hasta el segundo cuarto de siglo. La obra fue tediosa y se dilató durante todo el XVI. Pero su integridad se vería de nuevo contra las cuerdas cuando, en el siglo XVIII, y muy probablemente como consecuencia del terremoto de Lisboa, que tuvo réplicas que se dejaron sentir en toda la península, sus bóvedas cedieron viniéndose abajo. Pero de nuevo fueron levantadas con un programa que legó algunos añadidos más. De esos avatares, su mezcolanza de estilos arquitectónicos.
La Asunción de Nuestra Señora clama una visita a sus fastuosos interiores. Los historiadores consideran excepcionales sus sepulcros parietales (adosados a las paredes). También las pinturas de la sacristía, o el conjunto del Santo Entierro.
Al entorno de Felipe Vigarny se atribuye el grupo escultórico de la Adoración de los Reyes Magos. Mucho se ha escrito sobre la autoría de esta obra, sobre la que es probable que Vigarny jamás pusiera sus propias manos aunque la factura del conjunto sea extraordinaria. El maestro escultor entró en el ‘mercado’ burgalés alumbrando los tristemente dañados relieves del trasaltar de la Catedral de Burgos, pero sus talleres alcanzaron la categoría de industria. Llegó a tener a 100 artesanos bajo su mando en cinco centros de producción, y resulta complejo atribuirle directamente numerosas obras escultóricas.
El catálogo patrimonial del primer templo melgarense es sinónimo de ambición, de riqueza y de prosperidad. No es la única obra humana que hace de la villa un enclave necesario en la ruta, ni tampoco la única que se ha luchado por recuperar y legar a las generaciones venideras. El Canal de Castilla y el Acueducto de Abánades testan también la grandeza que rezuma la localidad, un paso obligado camino de la iglesia que quiso ser Catedral: Santa María la Real de Sasamón. Antes, es recomendable desviarse hasta la localidad de Olmillos para ver una ‘rareza’ patrimonial.

olmillos
de sasamón
El contraste al entrar en Olmillos es contundente llegando desde Castrojeriz. Frente a las ruinas del castillo del promontorio de la localidad del Camino, en Olmillos se levanta una fortaleza reconvertida en parada hostelera y restaurada en profundidad. Sobre el acierto de la restauración hay posturas encontradas, pero quien sí se mantiene tal cual fue concebida y rematada con el discurrir de los siglos es la Iglesia de la Asunción de Nuestra Señora.
El templo es en sí un modelo, acaso más modesto, del patrón hallenkirchen ya mencionado. En ella se aprecia, por la simple observación, la concepción del espacio interior que las define. Se conocen como iglesias de salón porque se levantaron con tres naves a la misma altura, aspecto que las dota de amplitud aún sin ser especialmente grandes. Su origen hay que buscarlo en la vieja iglesia pregótica que se alzaba en la villa, que al resultar insuficiente desembocó en la construcción, en el siglo XVI, de la Asunción.
Si al entrar se encuentra a un grupo de visitantes mirando boquiabiertos hacia los techos, no busque ningún suceso extraño que justifique la actitud. Miran la bóveda de crucería y su llamativo entramado de nervios. Nosotros continuamos rumbo a Sasamón...

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