J. C.R. / Castrojeriz
Quienes deseen visitar la fortaleza de Castrojeriz tendrán que esperar al menos «un año y medio» para conocer en profundidad y sobre el terreno el castillo que se alza en el cerro más alto de la localidad. Así lo anunció ayer el director de la Fundación del Patrimonio Histórico, Ramón Álvarez, que visitó las obras que se llevan a cabo en la fortaleza castreña.
Cuando concluya la intervención, los visitantes podrán acceder «con seguridad» tanto al paseo exterior como al interior del castillo y comprender la importancia estratégica que tuvo desde la época de los romanos y, sobre todo, en la Edad Media.
La Fundación del Patrimonio Histórico trabaja ahora en el estudio arqueológico previo a la intervención de recuperación y valorización. La excavación que, junto con otros estudios de carácter geotécnico, constituye la primera fase de esta intervención, contribuirá a redactar un proyecto adecuado a las necesidades del edificio, además de aportar los datos adecuados para, conocer su evolución histórica.
La Fundación del Patrimonio Histórico firmó en su día un convenio que compromete la colaboración del Ayuntamiento de Castrojeriz y el grupo de acción local Adeco-Camino de Santiago en este proyecto.
Las dos fases requieren «una inversión de 600.000 euros», precisó Álvarez, y la Fundación «aportará el 80%, 480.000 euros», y el resto el Ayuntamiento de Castrojeriz y el Adeco-Camino.
Primeros trabajos
En la primera fase se realizarán trabajos en la zona de tránsito perimetral ante el muro, que permitirá rodear el castillo y el patio de armas. En las actuaciones se «ha recogido diverso material arqueológico, cerámico del siglo XV y XVIII y numismático» que será tratado y entregado al Museo de Burgos.
En el espacio exterior inmediato a los muros del castillo, la excavación abarca unos 110 metros cuadrados con cinco sondeos que, alguno de ellos hasta los 4,5 metros de profundidad. El material cerámica y numismática permiten datar los restos entre los siglos XV y XVIII. Pero el hallazgo de lienzos y muros de gran envergadura permiten plantear la posibilidad de que fueran parte del primer recinto fortificado del siglo IX, al que se refieren las crónicas históricas.
Patio de armas
Pero su historia va mucho más allá. Los restos más antiguos hallados en el interior, sitúan en la época romana a sus primitivos ocupantes. En el patio de armas, se ha excavado una superficie de 200 metros cuadrados, en cuatro sondeos, que han revelado cómo fue el patio durante la última fase de uso del castillo.
El eje principal estuvo definido por una calle pavimentada con grandes losas de caliza dispuestas en pendiente para que el agua de lluvia corriera hacia el exterior del recinto. A ambos lados de la calle se establecieron distintos inmuebles adosados a las paredes del patio.
La aparición de un horno y otras piezas y elementos de uso doméstico, como un molino, permite plantear que al sur de la calle pudo haber dependencias de trabajo y de actividades relacionadas con la vida cotidiana.
Construcciones adosadas
En el lado opuesto estarían los pabellones de habitación, a los que se accede por medio de escaleras ya que están en un nivel inferior al de la calle, indicado por las aberturas de la pared, que indican que existieron edificios de doble altura.
En una segunda fase, se recuperarán las tres torres que integran su cuerpo principal.
También se definirá el perímetro y volumen de las defensas exteriores de la fortaleza y se acondicionará el patio para que se pueda transitar. La Fundación del Patrimonio ha terminado otras actuaciones en distintas fortalezas como la torre de Hoyales de Roa o el Castillo de Poza de la Sal.
En la visita a la excavación también estuvieron presentes el concejal de Castrojeriz Ovidio Campo y el presidente de Adeco Camino, Eduardo Francés.
| Vicente Orden Vigara entrega la Placa de la Institución Provincial a la Asociación Virgen del Manzano de Castrojeriz | ||
|
||
Cuando los picamos y preparamos, las manos suelen quedar impregnadas de su característico olor; tan típico, tan nuestro. Ya lo sentenció la ‘erudita’ Victoria Beckham: «España huele a ajo». Mejor. Para exaltar tan querida hortaliza, Castrojeriz celebró ayer su Feria del Ajo, una fiesta que ha alcanzado su trigésima edición. Treinta años cosechando, tejiendo y vendiendo ajos (entre los 8 y los 14 euros) a las cientos de personas que con devoción se acercan cada verano a la hermosa localidad a adquirir sus ristras, que pueden durar «perfectamente» un año.
Detrás de cada ajo, se encuentra la ardua labor de los agricultores, la mayoría de Castrojeriz y de pueblos de la zona, que como Zeferino y Gonzalo preparan con esmero las más de 300 ristras que, entre ayer y hoy, padre e hijo venderán en la popular feria. «Esta temporada hemos tenido una cosecha regular, la sequía ha afectado a su crecimiento, pero aún así estamos contentos». Otros como Miguel, llegado de Herrera de Pisuerga, apuntan que la recolección ha sido «muy buena». Mientras, Vicente, uno de los habituales, presume de sus ajos «grandes, hermosos y blancos», aunque reconoce que dan mucho trabajo, «además la gente joven no quiere venir al campo a recogerlos».
El aplaudido concurso de tejer trenzas, sin embargo, sí que reunió a participantes jóvenes y mayores, donde todos derrocharon habilidad y destreza a la hora de trenzar. Que el ajo no baile y quede tenso es el secreto para conseguir una ristra perfecta. Lorena y Néstor fueron los ganadores del evento, que este año ha contado con categoría masculina y femenina «para animar a participar».
Tras la concurrida exhibición, que apenas duró 10 minutos, llegó el original pregón a cargo de Carmen Suárez, directora de Infraestructuras y Desarrollo Rural de la Junta de Castilla y León. En verso, alabó las virtudes tanto de Castrojeriz como del Camino de Santiago y, por supuesto, del producto de la tierra. Por su parte, la alcaldesa del pueblo, Beatriz Francés, acompañada de Vicente Orden Vigara, presidente de la Diputación, recalcó «el gran atractivo de la feria para la localidad». Para concluir, unas contundentes sopas de ajo con 600 kilos de pollo al ajillo pusieron el broche de oro a la jornada. Así, la Asociación Virgen del Manzano repartió cerca de 2.000 raciones entre los asistentes.
Por cierto, para sacarse el olor a ajo de las manos, pasémoslas por el chorro de agua fría durante un rato, sin frotar y sin usar jabón. Y si no funciona, ajo y agua.
Page 26 of 35